La intervención en el propio domicilio familiar ha ocupado un lugar relevante en la filosofía del centro desde su creación. Las características específicas de algunos niños hacen imprescindible abordar los objetivos de aprendizaje en entornos naturales.
Así, muchos niños con una afectación cognitiva severa o con marcadas dificultades para generalizar los aprendizajes y niños con problemas de conducta en el ámbito familiar, se benefician más claramente de los programas en los que la intervención se desplaza al entorno familiar.
La terapia en el propio domicilio, en la que se aprovechan las rutinas diarias, los materiales y los lugares cotidianos para el niño y se establece una estrecha colaboración con las personas más relevantes para él, fomenta la mayor motivación hacia el aprendizaje (Woods y Wetherby, 2003) y hace más fácil la generalización de las nuevas destrezas adquiridas.
En concreto, el servicio de Atención domiciliaria persigue los siguientes objetivos:
Dar continuidad a los aprendizajes educativos y favorecer la generalización de los mismos al contexto natural del niño.
Utilizar los entornos cotidianos como recurso de aprendizaje para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA.
Dotar a las familias de las estrategias básicas para afrontar situaciones conflictivas.
Mejorar todas aquellos aspectos relacionados con la autonomía personal.
Favorecer la normalización de la vida familiar.