Para los profesionales que formamos parte del Centro DELETREA, Centro especializado en el diagnóstico,evaluación del lenguaje y tratamiento de los trastornos del espectro autista, existen dos ejes esenciales que vertebran nuestra práctica profesional en ámbitos como la evaluación, la intervención educativa y terapéutica, la formación y la investigación.
Dos ejes que, por otro lado, están y deben estar íntimamente relacionados: a) un conocimiento profundo y permanentemente actualizado del autismo y los trastornos de espectro autista y b) un conocimiento, igualmente en profundidad, del desarrollo normal. Por lo tanto, nuestra premisa fundamental es que solo es posible ofrecer verdadera calidad en la prestación de los servicios que ofertamos en la medida en que se entrecruzan e interrelacionan, creativa y científicamente, ambos tipos de conocimiento. En ello se basa nuestra experiencia y en ello consiste la herencia que nuestro maestro común, Ángel Rivière, nos ha legado, que suscribimos plenamente y que enriquecemos continuamente con muestra motivación a incorporar nuevo conocimiento.
Consideramos, de acuerdo con lo anteriormente enunciado, el autismo como un trastorno del desarrollo el que por la conjunción, no siempre azarosa, de alguna clase de factores biológicos se altera de manera cualitativa la adquisición de funciones psicológicas superiores básicas, que deben emerger de manera natural en el desarrollo en la interacción con las personas y, que como nos ha enseñado Ángel Rivière (1997), perturban seriamente los procesos de adquisición de ciertas capacidades esenciales. Esas competencias son las que permiten: (1) compartir comunicativamente la experiencia, (2) desarrollar sistemas simbólicos en general, y (3) en concreto el lenguaje, que es el sistema simbólico por excelencia de comunicación humana, (4) crear ficciones, incorporando al juego características complejas que desarrollan y permiten comprender pautas sociales y aspectos funcionales de los objetos y las situaciones, (5) desarrollar un sistema complejo de conceptos e inferencias adecuado para comprender a las personas y predecir su conducta ("teoría de la mente"), y (6) comprender la experiencia y organizarla de forma narrativa.
Conocemos, sin embargo, y también cada vez de manera más cualificada, que aunque las personas con autismo no puedan constituir las funciones mencionadas por las vías del desarrollo normal, en la interacción natural y mediante aprendizaje implícito, pueden desarrollar aspectos de ellas, en mayor o menor medida dependiendo de su trastorno, a través de procesos de enseñanza explícita y, por tanto, vamos a hacer uso de procedimientos educativos y terapéuticos, no encorsetados o empaquetados, sino eficaces y de validez científica contrastada que permitan a las personas con autismo acceder a formas más equilibradas y placenteras, más complejas, más intersubjetivas y abiertas, más flexibles y significativas de experiencia humana.
"Ser autista es un modo de ser, aunque no sea el normal", nos decía Ángel Riviére situándose en la mente de las personas con autismo. Hagamos uso de nuestras competencias intactas de humanización para llegar a encontrarnos y compartir experiencias con las personas con autismo.
Juan Martos Pérez